lunes

Presentación de "La Imagen de las Palabras" - La Noche - 8 Dic. 2009

La presentación de "La Imagen de las Palabras", libro colectivo de poesía y dibujo, será el martes 8 de diciembre en La Noche de Barranco, a las 7:00 p.m.Estarán todos los autores, los mismos que leerán sus poemas en frente de los dibujos y pinturas que los acompañaron en esta primera edición.Los artistas son:
Vladimir Ramos/Juan Pablo Mejía
Giancarlo León Waller/Verónica Cabanillas
Giuseppe Mendiola/Rodolfo Ybarra
Angélica Chávez/Vilo Arévalo
Julius Sobrino/Anahí Vásquez-de-Velasco
Víctor Tejada/Carla Astoquilca
Iván Fernández-Dávila/Lena Luna
Mako Moya/Francisco León
Shila Acosta/Zadith Vega
Joseph De Utia/Wilver Tineo
Javier Ramos Cucho/Valia Llanos Llacza
Fito Espinosa/Miguel Vílchez
Elizabeth López Avilés/Héctor Ñaupari
Johnny Palacios/Javier Cusquisabán

jueves



miércoles

POESIA DE FATIMA RODRIGUEZ

“Retórica” y de poesía, el día jueves 10 de diciembre a las 7 pm. e
n el Instituto Cultural Peruano de Miraflores (ICPNA),
esquina Av. Angamos y Av. Arequipa.
El ingreso es libre.

lunes

MARCEL VELAZQUEZ EN LA FERIA DEL LIBRO

30 Feria del Libro Ricardo Palma > Programación 2 de diciembre 8:30 pm. - SALA “LOS GENIECILLOS DOMINICALES” Presentación de libro “La república de papel” de Marcel Velázquez Castro Participan: Moisés Sánchez Franco y Johnny Zevallos Organizan: La librería El Aleph y Revista Ajos & Zafiros

viernes

TALLER ARTEFACTO


miércoles

FERIA DEL LIBRO RICARDO PALMA




martes

Acerca de “Uno rojo”, último poemario de Andrea Cabel:

Una caracola que contiene el mar
*Miguel Ángel Malpartida


El Uno Rojo es el retrato de la muerte adherido al casco de un soldado que se acerca sigiloso a una plata infestada de silencio, en Normandía o en Sicilia. Es también la conversación de dos amigos tratando de hacerse fuertes caminando bajo la garúa. Dos amantes encerradas en un baúl también bendicen su nombre, entre la felicidad que les permite sollozarse mutuamente. Luego, donde dos se encuentran, bajo el contorno metafórico del nombre UNO ROJO, se vuelven uno en la melancolía, la comparten, la digieren y la convierten en soledad, como hace Andrea Cabel en su pequeño poemario.

Tarea difícil es contener la melancolía en secretos habitáculos, cuando esta es marina y abovedada como lo entiende Andrea. Quizás esto sea posible si adoptamos la forma estética de la miniatura. Para ello, debemos asumir que este libro es una pequeña caja hermética y transparente (una caracola que contiene el mar, por ejemplo) con la fuerza suficiente para evocar la totalidad a través de lo mínimo, siempre simbólico, siempre valioso.

Unas armas posadas en el polvo, antes aves de la mortandad y ahora pequeños pájaros color de tierra, son la primera imagen difusa que nos entrega el libro. La guerra familiar ha sido, al fin y al cabo, la primera experiencia del abandono: “Los padres no existen, son viejas armas de guerra, / excusas falsas para evadir la sensación de estar solos”.

Pero el yo lírico que se va construyendo asume un nuevo escenario para el desasosiego y el número adecuado del exceso y la impaciencia (el once). El estómago es como la casa y la cama, un espacio que sintetiza la partida. El estómago la digiere mal, la casa la deplora con una ventana abierta, la cama se expande hasta alcanzar la ausencia. El corazón no existe cuando Andrea habla de esta ausencia visceral y cósmica. El estómago es el espacio de refugio del alma, el kókoro y representa el trazo nervioso y cada vez distinto de nuestra humanidad.

La realidad de la desolación se proyecta en los objetos, como ocurre en “Los deseos y las piedras”. Las actividades cotidianas pierden el poco sentido que tenían o se exacerban a tal magnitud simbólica que resultan insoportable. Mientras que el mundo distante acoge a quien se ha ido (para ella siempre habrá alguna sorpresa o algún recuerdo entre papeles o lunas descoloridas) la que se queda debe estrellar sus deseos contra las rocas. Comerlas o arrojarlas a voluntad da lo mismo. Ningún reclamo alterará las orillas oscuras del continente separado. “(…) es huérfano el corazón del miedo”, se menciona; el fluido que lo alentaba, el cuerpo que le correspondía y el universo líquido que permitía la seguridad uterina ha abandonado gota a gota la concavidad milimétrica del vientre. La destrucción y las llamas lo cubren todo.

La geografía puede ser también la del extrañamiento. La inmediata respuesta es habitar el recuerdo y reconstruir escenarios, ambientes, tiempos y refugios. La explosión ha sucedido y es necesario permanecer cubierto. El soldado cava una trinchera entre las ramas y espera la llegada de su asesino, pero también de todo aquello que lo hizo feliz. El yo lírico se desplaya entre las hayas y la ria de Bilbao, y quizás del otro lado del mundo, desde la “isla de un lago” altiplánico. La emoción se torna bucólica, porque el pasado es reconfortante (incluso el del pasado no vivido, el relatado, el que desde siempre puede ser percibido por los años o los árboles o en las paginas de un álbum de fotografías) las actividades mas simples tenían otro significado cuando ellas se encontraban y cuando devotamente, “esperar era verte a los ojos (…)”.
Las cursivas de las paginas 11 y 14 nos señalan un discurso alterno, que nos presenta un arte poética implícita: “(…) flor de caligrama, cuerpo de pétalos, ceremonias donde hundes y sales multiplicando la materia en llamas (…)”. La intención metatextual se pierden en la mención del caligrama. La imagen es concreta, no artificiosa. Ella, la persona amada, no se expresa en un caligrama, simplemente lo es. Ella es poesía que se lava los dientes por las mañanas, objeto y pasión de la ceremonia escritural, personaje, actitud, sombra y palabra dibujada. Ella es como el cuerpo y la finalidad del poema: “anestesia y abismo”.

La quinta estancia es la de “Saudade”. En ella, el monólogo y el llanto disimulado en un modo de revelación y la “realidad mal cocida” vareliana es, en los versos de Cabel, “la materia agria de estar sola”.

La conciencia en cursiva persiste en su juego (parece un bocado de la teatralización que ya se acerca) El adormecimiento corporal es una invitación al ensimismamiento; pero ofrecer el cuerpo magullado también implica admitir la posibilidad de una “llama recién nacida / diaria/ resuelta (…)”; una posible mirada que vivifique lo acabado del cuerpo doliente, las piernas fragmentadas en ventanas. El yo lírico no se arriesga, pero acaricia la idea (y la herida): “quién deshace el incendio y se hace rectángulo, garganta, puerta”.

La parte final del poemario, “La eternidad de una esquirla –una obra sin telón” (sin inicio ni final) nos brinda la sensación de inmediatez y de infinitud. La esquirla es el resultado de la violencia, nos la recuerda en cada fragmento eternamente perdido y latente. Se introduce con dolor en la piel de los combatientes. Los que sobreviven a la guerra pueden vivir con ellas hasta el infinito y apreciarlas como un recuerdo encarnado que se palpa en el propio cuerpo.

Esta alegoría reelabora el sentido renovador que puede adquirir una herida abierta. “A” y “B” son afectadas. Ambas han padecido el combate y están mutiladas para dar afecto. “B” parece aspirar a “A”: requiere dejar marcas que hagan posible el encuentro. Ambas parecen recrearse, rearmar sus cuerpos devastados. “B” parece observar el “paisaje de vainilla”. “A” percibe que en compañía de “B” la luna no es más oscura y llena de polvo.

Ambas han sido reunidas en soledad, han padecido el ataque; ahora son un colectivo solitario, como los soldados huérfanos del UNO ROJO, desasido, que busca encontrarse secretamente: “una caja fuerte para guardar nuestra piel desnuda, para que nos e pierdan nuestros números. última canción de fuego”.

“A” parece ser la maestra de “B”, una discípula aplicada en coser la piel de sus heridas abiertas pero los retazos de piel resultan ser escasos. Cosen y descosen en el espacio secreto del baúl; reconstruyen su sensibilidad hecha harapos. Esa piel que las hace ser perseguidas, es la misma piel que las vincula de forma especial, “A” parece recrear a “B” con sus propios residuos, con su propio barro y sus propias palabras. “B” parece encender el apagado paisaje de “A” y ser su palabra precisa y mágica. Se convierten en voces que descubren (nos descubren) su naturaleza mínima y describen minuciosas su extrañamiento.

La conexión entre ambas es sensual y a la vez dolorosa. El intercambio de percepciones, la unión plena de sentidos, el amor corporal entre “A” y “B” parece acelerar la destrucción: “B dice: vuelve, absorbe mi respiración, dime que sangro a disposición de tu boca, escúchame (…) atroz, es atroz /un corazón aterrado que no quiere abandonar la tierra (…) es atroz amarte como lo hago”

Finalmente, luego de breves silencios, los que observamos la escena comprendemos que la persecución que sufren las aísla, pero también las reúne. En a breve intimidad, surge otro sentido de la explosión y la esquirla. La brevedad del encuentro amoroso e impedido es también explosión y la esquirla no es recuerdo doloroso que corrompe la carne sino desfogue de la contención: placer. “B” es para “A” una pequeña esquirla que recuerda otro tipo de explosión, esta vez eufórica. Ambas planean destruir las barreras o no destruirlas, da lo mismo: “a dice: no importa cuánta puerta cerrada o ventana abierta, b dice: no importa esa reja que me deja sin flores (…) tu risa que desaparece y aparece como la brisa, en todas partes)

Este breve poemario nos permite tomar en cuenta la maestría con que la autora, como en su primera producción, “Las falsas actitudes del agua”, escoge minuciosamente fragmentos de realidad vinculados por la memoria, para hilvanar, por medio de imágenes y figuras ligadas estéticamente al surrealismo, una regularidad histórica cargada de tensión emotiva que ahonda en la temática amorosa y en sus variadas representaciones. Podemos afirmar que el interés de Andrea en dicha temática mide y va más allá de las nociones de cuerpo, personalidad, sensación y género a las que nuestro medio nos mantiene acostumbrados.


LA IMAGEN DE LAS PALABRAS

Que José María Eguren haya destacado enormemente en Poesía, no es impedimento para recordar su obra plástica. Lo mismo podría decirse de alguien como César Moro, quien llegó incluso a relacionarse con las personalidades de mayor importancia en el ámbito –mal llamado- surrealista internacional. Si nos referimos a aquellos que destacaron antes bien por su obra pictórica, debemos hablar de Sérvulo Gutiérrez. Un caso reciente en que obra escrita y obra visual se funden y es difícil decir en cuál de las dos expresiones –en el caso de que existiese una real diferencia- logró destacar más, es el de Jorge Eduardo Eielson; sólo para hablar de algunos nombres conocidos en el Perú.

El umbral del Arte probablemente sea el mismo para un músico, para un actor, para un poeta, para un pintor. La necesidad profunda de expresión, de comunicación, que se manifiesta de diferentes formas en el campo del Arte sólo es diferente precisamente en su manifestación perceptible, mas no en la idea, en el fondo de esa urgencia. Una definición de artista que podría ser válida es: El ser que padece y que responde a ese padecer por medio de las palabras, de las formas, de los sonidos, del volumen, de los gestos.

Octavio Paz escribió que era aciago el día en que música y poesía se separaron. Contraviniendo a ese lamento, desde hace varios años, se vienen realizando actividades que intentan acercar las diversas manifestaciones del Arte bajo un solo concepto. (…)
No fue únicamente la carencia de un documento que reuniera estas experiencias de interacción entre poetas y artistas plásticos la motivación a la realización de este libro, sino el hecho de que los poetas con los que interactuaran los artistas del dibujo sean poetas jóvenes también, en plena actividad, con trayectorias en ciernes o en camino de afirmación, seres individuales compartiendo un espacio común. Real o virtual.
Fueron dos los criterios elementales que determinaron la conformación de las parejas de trabajo: su afinidad o su oposición.
(...)
En un oficio de constante aprendizaje y en el que la idea de validez es tan variable, como el del Arte, la clave es pensar qué convino más a los artistas: si trabajar en afinidad o en oposición…

Iván Fernández-Dávila
Lima, septiembre 2009

domingo

TRES POEMAS DE "UNO ROJO", ULTIMO LIBRO DE ANDREA CABEL

el once
los padres no existen, son viejas armas de guerra, excusas falsas para evadir la sensación de estar solos. los aeropuertos repletos de gente, las ventanas abiertas gritando corrientes infinitas de aire. un estómago que corre y se sostiene apenas, grita y gime escondido en sí mismo. no te vayas nunca, no te vayas nunca. un estómago que araña su textura, su manía de latir hacia el cielo. la inmensa bóveda de soledad se abre en dos, en tres, no te vayas nunca, me quedo contigo, la cama se hace dos veces ella, no te vayas nunca once veces caminaré la misma vereda roja, roja de azúcar y distancia.

saudade
se llenan tus ojos amplios, tu voz de animal encerrado. silenciosa lágrima tornasol, quédate toda la noche y respira en mi espalda, dime que el espacio no son rostros, no son dientes o jaulas que giran y permanecen. acerca la voz de esos pájaros libres, sobrepasa la sensación de prestigio, de estirpe, quédate mordiendo la materia agria de estar sola, de estar tantas veces tan sola.

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después de todo, ¿qué saben del adormecimiento? nadie siente las piernas como las siento yo. llenas de ventanas, borradas de sueño, arrojadas en palabras a desteñirse sobre el océano. quién se hincha de distancia y brilla penitente esperando una escama, un nombre de muerte, una llama recién nacida, diaria, resuelta. quién desaparece buscando un lado igual, una antigua imperfección. quién deshace el incendio y se hace rectángulo, garganta, puerta

miércoles

DETRITOS DE WILVER MORENO

Este viernes 4 de setiembre a las 8:00 pm. en el Bar Yacana (Jr. De la Unión 892, 2do piso, Lima Centro) se presentará Detritos, primer libro de poemas de Wilver Moreno Tineo (Ayacucho, 1982). Wilver Moreno, sanmarquino de formación, forma parte de El club de la Serpiente, grupo poético de inicios del 2000, con quienes publicó el libro grupal “Club de la Serpiente: Muestra Poética” (Hipocampo Editores, 2007); ese mismo año fue antologado en “Poesía Perú S. XXI. 60 Poetas Contemporáneos” (Escuela de Lima del C.C. Yacana).
Sobre Detritos José Cabrera Alva ha escrito: "con ritmos plurales y resonancias que nos remiten tanto a la cadencia de la tradición como a la de esos bordes que algunos llaman ruptura, el poeta nos propone mirar en lo más profundo de nuestro cuerpo para aprender de su ritmo primordial. Si se ha dicho que los poetas de las nuevas generaciones se caracterizan por tener búsquedas plurales e, incluso, disímiles entre sí –y por ello mismo se resisten a una clasificación unívoca– la poesía de Wilver Moreno Tineo nos sorprende por el dominio de multiplicidad de registros que, no obstante, forman parte de un mismo tejido que despliega su flama entre los resquicios de lo erótico y lo tanático, esa única bestia bicéfala que es, al fin y al cabo, la poesía misma.
Detritos inaugura la serie Mapaz de Luz y de Sombras publicado por Paracaídas Editores y podrá adquisirse esa noche a solo S/. 10.

jueves

MAPY KRUGER BARTON


TERRA MEDIA CAFE CULTURAL


recital de poesía

elma murrugarra
erika meier
carolina Fernández
josé galinno
rafael hidalgo
willy gómez migliaro
domingo de ramos

día 1 de setiembre
hora 7:30 pm
lugar Av. Arenales 2695, esquina con 2 de Mayo
San Isidro

miércoles

6 POETAS DEL PERU

SEIS POETAS DO PERU
(seleção: Gladys Mendía)